Info Plagas | Abeja

Las abejas, al igual que las hormigas, evolucionaron a partir de las avispas. Se cree que las primeras abejas eran depredadores y se alimentaban del polen que cubría a algunas de sus presas y después, empezaron a alimentar a sus crías con polen en vez de insectos.

Hay muchas especies, y están en todos los hábitats donde hay plantas con flores. Están adaptadas para alimentarse de polen y néctar, usando el primero fundamentalmente como alimento para las larvas y el segundo como material energético. La especie mas conocida por todos es la abeja doméstica (Apis mellifera); es un insecto social que vive en enjambres formados por tres clases de individuos: reina, obreras y zánganos; sin embargo, la mayoría de las especies de abejas son solitarias, es decir, que no forman enjambres. Existe también un número de especies semisociales, con capacidad de formar colonias; por ejemplo, los abejorros. Pero estas colonias no llegan a ser tan grandes ni duraderas como las de la abeja doméstica.

La mayoría de las abejas son de cuerpo velludo con pelos plumosos y llevan una carga electrostática. Todo esto favorece a que el polen se adhiera a su cuerpo. Algunas especies de abejas colectan polen de unas pocas especies de plantas, otras visitan muchos tipos de flores diferentes. Pero en general visitan flores de una sola especie por un período de tiempo antes de ir a otra especie. La abeja posee dos antenas que funcionan como sus órganos del olfato, le sirven para localizar las flores, y dos pares de alas, muy delgadas, que permiten a algunas especies, largos vuelos (hasta 12km).

Otra especie es la abeja carpintera o mangangá, son grandes y de color brillante (azul - negro, púrpura o gris). Suelen cavar en maderas, y como una misma madera puede ser colonizada por varios individuos el daño llega a ser importante. En general prefieren maderas resecas que fueron deterioradas por la humedad en techos y aleros, en ramas secas de árboles y en las cañas utilizadas como soporte para el cultivo.  Se parecen y confunden con otros abejorros,  pero no son insectos sociales y la parte dorsal de su abdomen carece de vellosidad amarilla.

Hay varias especies. Los adultos llegan a medir entre 12mm y 25mm, siendo las hembras más brillantes que los machos. Los machos suelen volar sobre las cabezas de la gente provocando temor pero por carecer de aguijón son inofensivos, no obstante las hembras poseen un fuerte aguijón que muy raramente utilizan.

Suelen hacer las galerías siguiendo la veta de la madera. Las hembras cavan con sus mandíbulas galerías de unos 12cm a 20cm pero si es ocupada por varios individuos puede llegar a 1m de longitud. 

La galería puede no ser nueva, algunas especies aprovechan las ya existentes y la prolongan aún más. A veces una entrada es común a varias galerías, éstas se dividen en varias celdas similares donde las hembras depositan un huevo por celda.

La infestación se detecta por la activa presencia de las abejas, al observar los agujeros que hacen en la madera y por la presencia de aserrín  cayendo desde esos agujeros que son las entradas de las galerías.

Otra especie dañina, y muy común en época de primavera, es la abeja aserradora de hojas. Es similar a la abeja doméstica pero ataca las hojas de un gran número de plantas, destruyéndolas casi por completo.
Su presencia se puede detectar porque las hojas de las plantas presentan cortes con formas circulares y semicirculares. Estos trozos obtenidos los usan para la construcción de sus nidos. Por lo tanto, esta plaga no estropea las hojas para comerlas sino que los daños provocados son sólo estéticos (sus variedades predilectas son el rosal, rododendro, glicina, aligustre y lilo). Igualmente, esto no es motivos para descuidar tus cultivos en esta época del año.